Disfunción eréctil
Una de las consecuencias que más confusión causa en un hombre que tiene una adicción a la pornografía, es la disfunción eréctil (DE) causada por el consumo de este material. Es un tema que se ha vuelto tan recurrente que el Dr. Abraham Morgentaler, director de Salud Masculina y profesor clínico de Urología de la Facultad de Medicina de Harvard, acuñó el término “disfunción eréctil inducida por la pornografía”. Básicamente esto se refiere a la confusa capacidad de tener erecciones solo en presencia de la pornografía, pero no por el estímulo de mujeres reales.
Esto es supremamente revelador, ya que la disfunción eréctil producida por la pornografía no es una cuestión psicológica. En vez de eso, lo que ha sucedido es que tu cerebro ha sufrido cambios estructurales y bioquímicos que han alterado los centros que controlan tus erecciones.
El problema tampoco está en tu pene, por lo que una prescripción de un medicamento como el Viagra no tendrá un efecto verdadero en sanar la adicción. El problema está en el cerebro, por lo que el objetivo debe ser que este regrese a la normalidad.
Acá te damos un poco de contexto científico: Tanto el deseo sexual como las erecciones funcionan con dopamina, la sustancia que es segregada por el sistema de recompensas del cerebro. Las células nerviosas productoras de dopamina activan los centros sexuales del hipotálamo (lo que sentimos como lívido, o deseo sexual), y estos a su vez activan puntos específicos en la médula espinal, que envían impulsos nerviosos a los genitales para provocar la erección.
El asunto con esto de la dopamina es que cuando se produce en exceso (cosa que sucede cuando vemos pornografía) termina por afectar nuestra capacidad de excitarnos ante estímulos tan naturales como el cuerpo de una mujer o una sonrisa coqueta o una mirada seductora. Cuando necesitamos estímulos más fuertes y explícitos para tener una erección es porque estamos viviendo los síntomas de una sexualidad dañada por el consumo de pornografía.
Sin embargo, para los que estamos en Cristo hay esperanza. Por eso queremos compartir contigo la siguiente historia registrada en la Biblia:
“Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar.” Hebreos 11:11-12 NVI
Como hombres, tenemos el acceso a conversar con Dios directamente acerca de nuestra sexualidad, tal como lo hizo Abraham. En el pasaje anterior, Abraham sabía que era impotente, que su cuerpo (por causa de su edad avanzada) ya no podía mantener relaciones sexuales. Pero Él sabía que una sexualidad sana estaba ligada al cumplimiento de su propósito en la vida, y así se dispuso a creerle a Dios contra toda esperanza acerca de la restauración de su cuerpo. Y por supuesto, Dios respaldó su promesa, dándole a Abraham la capacidad sexual para engendrar un hijo.
Lo que intentamos decir a través de esta historia es que, así como la sexualidad de Abraham estaba por completo en las manos de Dios, pues físicamente era imposible que pudiera embarazar a Sara, así mismo debes estar reposado porque tu sexualidad también está en control de Dios, pues, como alguien que ha nacido de nuevo, tienes las promesas de restauración, de una vida nueva en la que tu sexualidad puede volver a su propósito original.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17 RV
A continuación, vamos a mencionar varias circunstancias que te pueden ayudar a identificar si estás experimentando disfunción eréctil. La primera lista es para los hombres en general:
- Los géneros de pornografía que antes veías dejaron de emocionarte o provocarte una erección, y has necesitado consumir material cada vez más peligroso o intenso para lograr ese efecto.
- Ha disminuido la sensibilidad de tu pene, o te has preguntado por qué la masturbación ya no se siente como antes.
- Ya no has tenido una erección sin la presencia de pornografía. Eso incluye erecciones espontáneas al despertar por la mañana, y al ver rasgos sutiles en mujeres en la vida real, como al emocionarte por ver la figura de una mujer que va caminando por la calle.
Ahora, si eres un hombre casado ten en cuenta lo siguiente:
- Experimentas mayor placer sexual al masturbarte usando pornografía, que en una relación sexual con tu esposa.
- Tienes dificultad para alcanzar un orgasmo con tu esposa (eyaculación retardada).
- Has perdido una erección mientras intentas penetrar a tu esposa.
- Tienes necesidad de fantasear con escenas sexuales para mantener una erección o el interés en tener relaciones sexuales con tu esposa.
- Ha disminuido la excitación y atracción sexual que te producía tu esposa.
Muchos hombres no pueden creer que la pornografía online haya causado esta disfunción eréctil selectiva hasta que dejan de consumirla y se recuperan por completo. En vez de ello, los hombres tienden a asumir que su DE es causada por ansiedad, un bajo nivel de testosterona, el hecho de que su esposa “ya no es su tipo” o por factores de estilo de vida tales como fumar o una dieta pobre.
Las buenas noticias son que la situación puede revertirse, y el método para lograrlo es, una vez más, la abstinencia de estímulos sexuales –no solamente de pornografía, sino también de actividades como engancharte en fantasías, consumir literatura, películas o videos con contenido erótico, la visita a salas de chat sexuales, etc.
Es importante insistir ahora en la importancia de abstenerse también de la masturbación, aunque ya no estés consumiendo pornografía. Sin ninguna duda, la masturbación desacelera el tiempo de recuperación, y cada recaída incrementa a su vez la tendencia a regresar por completo al hábito. Como puedes ver, una cuestión importante es el tiempo.
Mirémoslo a través de un ejemplo: Si te quiebras una pierna en tres piezas, necesitarás más que evitar exponerte a futuros accidentes si quieres sanar. Necesitas inmovilizarla, enyesarla y no poner presión en tal pierna hasta que el hueso esté fuerte. Y cuando la pierna se siente más fuerte, no significa que vas a probarla jugando fútbol. Así como una pierna quebrada necesita descanso para poder recuperarse, los circuitos sexuales de tu cerebro también.
“Hagan, pues, morir todo lo que hay de terrenal en ustedes: que nadie cometa inmoralidades sexuales, ni haga cosas impuras, ni siga sus pasiones y malos deseos, ni se deje llevar por la avaricia (que es una forma de idolatría). Por estas cosas viene el terrible castigo de Dios sobre aquellos que no lo obedecen; y en su vida pasada ustedes las hacían.” Colosenses 3:5-7 DHH
Muchos adictos a la pornografía están experimentando problemas que tienen su explicación en este desgaste cerebral. Algunos han notado un deterioro en sus respuestas sexuales, y las atribuyen a su esposa, lo que crea mayor ansiedad al provocar peleas y resentimiento.
Ahora bien, la abstinencia de todo estímulo sexual puede traer consigo el miedo de que el deseo sexual desaparezca por completo y para siempre, o que nunca regrese, y por eso puede venir la tentación ocasional de hacer un intento de masturbarse o ver pornografía “para ver si todo sigue normal”. Y es que puede desaparecer al inicio. El proceso de regresar a una sanidad completa en tu sistema usualmente incluye el declive, antes de mejorar. Sin embargo, vale la pena sobreponerse a ese temor, pues la abstinencia traerá consigo varios beneficios:
- Conforme el cerebro regresa a su estado de balance, un hombre tiende a volverse sexualmente más sensible y responsivo. También empieza a notar que nuevamente lo excitan o emocionan estímulos pequeños y sutiles, como la sonrisa de una mujer de carne y hueso.
- La abstinencia producirá al inicio un período sin deseo sexual, sin ninguna erección. Ese adormecimiento es la reacción natural a ya no tener el ciclo de desgaste que provocaban los orgasmos recurrentes. Podríamos decir que es el punto cero en el que un hombre está empezando a vivir su verdadero deseo sexual, pero sin su antigua droga.
- Otro beneficio es que los fetichismos y gustos sexuales distorsionados que se habían formado por el consumo de pornografía empiezan a desaparecer, y el gusto por las mujeres regresa a un estado de calma y normalidad.
Las posibilidades de reiniciar tu vida sexual desde cero te pueden llenar de esperanza. Aún más, quitar la tensión sexual que había entre tú y tu esposa por las dificultades que estabas experimentando para lograr una erección, o la ansiedad que tenías como soltero acerca de tu capacidad para tener una vida sexual normal y fiel en el futuro, son perspectivas muy atractivas que deben animarte a perseverar en tu camino a la sanidad.
